Había una vez un cafre que cada vez que conocía a una tía le marcaba un precio.
Si la tía era un cardo, no le ponía más de 10 euros.
Si la tía estaba muy buena, podía tasarla hasta en 500, 1.000, o 5.000.
Ese precio correspondía al tope que invertiría en ella para follársela.
En el cardo no gastaría más de 10 euros; un cubata, por ejemplo.
En la tía buena podría invertir hasta 5.000; llevársela de vacaciones o comprarle un bolso de Hermés.
Si el cafre llegaba a esa cantidad antes de follársela, automáticamente pasaba de ella y buscaba un nuevo objetivo.
Así de fácil. Así de eficiente.
lunes, 28 de febrero de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
Masturbarse Con La Mano Izquierda
Llevo el brazo derecho escayolado. Me caí de la bici.
Mi chico se fue con otro a los dos días. No por la escayola; porque no me quería.
Desde hace tres semanas me masturbo con la mano izquierda.
Mi chico se fue con otro a los dos días. No por la escayola; porque no me quería.
Desde hace tres semanas me masturbo con la mano izquierda.
jueves, 24 de febrero de 2011
Tres Clichés
Siempre había pensado que a los treinta mi vida estaría encaminada. Primer Cliché.
En cambio, desde que cumplí los treinta, todo ha sido un desastre. Segundo Cliché.
Hace un mes, al cumplir los treinta y tres, me aseguraron que, con esa edad, me cambiaría la vida. Tercer Cliché.
En cambio, desde que cumplí los treinta, todo ha sido un desastre. Segundo Cliché.
Hace un mes, al cumplir los treinta y tres, me aseguraron que, con esa edad, me cambiaría la vida. Tercer Cliché.
Un, Dos, Tres, Probando
1. Hace un mes que cumplí 33.
2. Hace tres semanas que tuve un accidente.
3. Hace dos, que he dejado de beber.
2. Hace tres semanas que tuve un accidente.
3. Hace dos, que he dejado de beber.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)